DERECHOS DE LOS HOMBRES: SOBRE EL MASCULINISMO

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DERECHOS DE LOS HOMBRES: SOBRE EL MASCULINISMO – Es un grupo polisémico de ideologías y movimientos políticos, culturales y económicos​ que tienen como propósito el análisis de la «construcción masculina de la identidad y los problemas que tenemos los hombres en oposición al género». Como el feminismo, busca la igualdad con las mujeres, pero desde lo masculino. Este “feminismo de la tercera oleada”, se ha cargado al feminismo, al menos en parte importante le está dando unas connotaciones negativas y hasta terribles.

No hace muchos años uno podía identificarse en gran medida con lo feminista. Pero ha llegado un momento en que son muchas las ocasiones en que uno, como hombre, se siente atacado. Por más que muchas de ellas se cansan de decir que feminismo es igualdad, y que la cosa no va contra los hombres, he tenido que escuchar también cosas como “ellas padecieron cientos de años, ahora es el tiempo en que el hombre debe callar y escuchar”, o “los hombres nos están matando”, “un hombre es un violador en potencia”, y estupideces así. Obviamente, si alguien entiende que estas cosas no son ofensivas para los hombres en general, es que no se ha quitado las gafas moradas en su vida…

Estoy hasta el gorro de oír hablar del patriarcado, de la civilización de la violación, y de lo fácil que lo tengo en la vida. Tengo más de cincuenta años y nunca me he visto privilegiado por razón de mi sexo. Al contrario, me he visto marginado por el machismo, y también por el feminismo. Tuve que hacer dos años de servicio militar y fui maltratado físicamente y a menudo. He visto como mujeres recién llegadas se situaban profesionalmente por encima de mi solo por razones e cuota. Cuando me divorcié me sentí claramente marginado ante la ley y peor defendido que mi ex, quien tuvo todo tipo de ayudas de asociaciones feministas. Y podría contar muchas y muchas cosas que demostrarían que a mi, y a muchos hombres, nos ha perjudicado tanto el machismo, como las leyes de género.

Estas feministas “modernas”, muchas de ella nacidas en los noventa, debieran de saber, para hablar con propiedad, lo que de verdad era el machismo que sufrían sus madres y sus abuelas. Es como los idiotas que dicen que nuestro sistema es una dictadura. Deberían de haber vivido la dictadura de verdad, a ver si se dan cuenta de las grandes diferencias. Lo que queda de aquel machismo, afortunadamente para todos, no son más que reminiscencias.

Glenn Sacks

Columnista y comentarista de medios

Glenn Sacks es un columnista y comentarista que escribió columnas para docenas de los periódicos de los USA, hizo centenares de visualizaciones en radio y televisión, y fue mencionado con continuidad en destacables publicaciones.

Glenn ha aparecido en MSNBC, ABC, CNN, Fox News, CBS, Al-Jazeera, Telemundo, ESPN, la BBC, CNBC, PBS, Univision y varios otros. Mencionado en docenas de destacables publicaciones, entre ellas: TIME Magazine ; USA Today ; Revista de personas ; el Washington Articulo ; el New York Times ; Newsweek ; Forbes ; US News & World Report ; la Nación ; el London Times (Reino Unido); The Guardian (Reino Unido); y varios otros.

La primera respuesta secular al feminismo provino del escritor y filósofo británico Ernest Belfort Bax —considerado el primer antifeminista—, quien en 1908 escribió The Legal Subjection of Men como respuesta al ensayo de John Stuart Mill de 1869 que se titula The Subjection of Women.  Otro texto que muestra el criterio masculinista sobre distintos temas es In Defense of Women de Henry Louis Mencken, que se publicó en 1917.

Varios centenares de autobuses de Dallas Area Rapid Transit (DART) muestran avisos engañosos y agresivos. Un anuncio exhibe a una niña feliz con el mensaje “Un día mi marido me matará”. Otro exhibe a un niño sonriente con el mensaje “Cuando sea grande, le pegaré a mi mujer”. El mensaje es claro: los niños tienen que tener miedo a los padres. Los niños han de tener miedo de crecer para no ser como papá, y las niñas tienen que tener miedo de casarse con un hombre como papá.

Representar solo a los hombres como perpetradores de crueldad doméstica, y solo a las mujeres como víctimas, es una distorsión severa. Cuando el feminismo genera este tipo de campañas ¿debemos los hombres no sentirnos atacados?  En años anteriores, era común ver historias de crímenes presentadas como si solo los afroamericanos y los latinos fueran delincuentes y los blancos sus únicas víctimas. En este momento reconocemos que estas distorsiones son intolerantes. Los avisos de DART son del mismo tipo de distorsiones, solo los “perversos” en este momento son los papás. Este tipo de publicidad se hace tan recurrente que termina influyendo en nuestra cultura habitual, nuestros medios de comunicación, nuestros legisladores y, lo que es más dañino, nuestros tribunales de derecho familiar.

Una revisión meta-analítica de 552 estudios de crueldad doméstica publicados en el Psychological Bulletin encontró que el 38% de las lesiones físicas en agresiones domésticas heterosexuales son sufridas por hombres. La Dra. Jennifer Langhinrichsen-Rohling de la Facultad del Sur de Alabama dice que mientras ella y otros estudiosos lidiaban con esta investigación, “siempre que intentamos decir que el abuso íntimo de las mujeres es diferente al de los hombres, la prueba no lo respaldaba”.

No obstante, el masculinismo no fue sencillamente una respuesta al feminismo, dado que aunque ciertas ideas surgieron tras confrontar temas feministas, hay otras cuestiones como la crianza de los hijos y el servicio militar que tienen la posibilidad de identificarse como causas sin vínculos con temas feministas.

La eterna búsqueda de la esencia toma algunas veces caminos extraños. A lo largo de milenios, “lo femenino” y  “lo masculino” parecieron dos mundos separados por alambradas insalvables de prejuicios e incomprensiones. Más tarde, y a través de un extenso y frecuentemente amargo sendero, las mujeres lograron que los varones tuvieran, tuviéramos que tomar en cuenta el colosal caudal de la energía femenina…

Los hombres se percataron de que hacía falta “algo” y las mujeres reclamaron su espacio con la avasalladora fuerza de las injusticias pasadas. Ello nos llevó a movimientos como el feminista, que reivindicaron el rol femenino en la sociedad cayendo frecuentemente en los mismos fallos que el machismo había repetido hasta la saciedad… El redescubrimiento de parte de los hombres de su lado femenino, siguió su sendero. Y llegó a cuotas más que atrayentes y, hasta necesarios. El modelo de hombre autoritario y justiciero que se había enseñoreado de todo el mundo desdeñando la sensibilidad y las emocione había fracasado, y urgía sustituirlo.

Bly examina al hombre desde una visión fundamentada en Carl Gustav Jung. A través de diferentes técnicas como el estudio de los entendimientos arquetípicos inscritos en los “cuentos de hadas”, intenta saber cuál sería el sendero para lograr desarrollar en serio el pleno potencial que los hombres tenemos en nuestro interior. Es necesario conocer, sacar a la luz, la verídica esencia que nos llevará a vivir en armonía.

Recuerdo una pegatina de los años sesenta donde se leía: «LAS MUJERES DICEN SÍ A LOS HOMBRES QUE DICEN NO.»

Entendemos que hacía falta tanto valor para resistirse al reclutamiento, ir a la cárcel o exiliarse a Canadá, como para aceptar el reclutamiento y ser maltrado o morir en Vietnam. Algunas mujeres enérgicas, tanto entonces como ahora, elegían y siguen eligiendo a hombres suaves como amantes y, quizás, como hijos. La primera novedad de la angustia de los hombres «suaves» la tiene al oírlos en reuniones. Cuando los más jóvenes hablaban, no es extraño que se pongan a llorar a los cinco minutos. Asombra la proporción de mal y angustia de esos jóvenes.

Sus aflicciones se debían en parte al alejamiento de sus padres, que acusaban agudamente, pero también a problemas graves en sus matrimonios o relaciones de pareja. Habían aprendido a ser receptivos, pero la receptividad no era bastante para sacar adelante sus matrimonios en tiempos de crisis.

No hay punto de llegada

Aunque hay algunas instituciones masculinistas desde la década de 1970, como la National Coalition for Men, desde la década de 1990 estas asociaciones toman fuerza. El masculinismo ganó popularidad, con el acompañamiento de una interpretación especial del alegato de la autora feminista Doris Lessing, quien pidió que los hombres dejen de ser insultados. Entre los teóricos contemporáneos están Robert Bly, exfeminista y activista masculinista​ que publicó en 1990 Iron John: A Book About Men.

Estudios sobre la masculinidad y masculinismo

El masculinismo se introduce dentro del campo académico interdisciplinario de los estudios sobre la masculinidad, con otros temas relacionados al hombre, género y política. Varios de los aportes teóricos claves intentan conciliar las interpretaciones masculinista/feminista de los estudios de género.

¿Intervendría USTED si viera a una mujer abofetear a su novio?

Un curioso vídeo (en unos párrafos más arriba) exhibe a extraños ignorando la crueldad doméstica en la calle cuando es una mujer la que la ejerce sobre un hombre, pero se apresuran a ayudar a una víctima femenina. La BBC quería evaluar cómo reaccionaría el público cuando un hombre golpeara a una mujer y usó a la misma pareja en ambas situaciones. La gente parecía asombrada e intervino para ayudar a la mujer pero se reía cuando se trataba del hombre agredido.

En 2014 el colectivo masculinista ManKind realizó un ensayo en las calles de Londres denunciando la doble moral en el momento de evaluar la crueldad de género en función de si la persona que ataca es un hombre o una mujer. El canal estadounidense ABC realizó un documental en 2006 llamado Turning the Tables: How Do People React When There’s Abuse in Public, But the Gender Permisos Are Reversed analizando como la multitud reaccionaba cuando una mujer agredía a un hombre. La psicóloga Carrie Keating de la facultad de Colgate, afirmó que «los hombres al pegar causan más daño, pero las mujeres apalean más».

Escalofriantes cantidades de suicidios de hombres en tramites de divorcio. 75% de todos los suicidios son realizados por hombres – más de 22.000 hombres por año. Y resulta que las tasas de suicidios para los divorciados son aun mas altas que para los otros hombres. según el estudio realizado por “Marital Status and Suicide in the National Longitudinal Mortality Study” by Augustine J. Kposowa, Ph.D., at the University of California at Riverside.

Tomémonos un instante y revisemos los números:

  • Los suicidios totales: 30.000 por año
  • Los suicidios de los hombres: 22.500 por año
  • Los suicidios de mujeres: 7.500 por año
  • Divorciados/separados suicidios de los hombres: 14.850 por año.

Es razonable sospechar, que si no fuera por la manera en que los hombres son tratados en el divorcio, los 14.850 hombres por año todavía estarían vivos. El estudio del Dr. Kposowa es, el primer estudio que se preocupa tanto por los hombres al ver en aspecto por qué los hombres se matan, nos enseña que un hombre divorciado o en tramite de divorcio tiene 2.01 mas posibilidades de suicidarse que las que tiene una divorciada o una mujer que se esta divorciando.

¿Qué es tan terrible en el divorcio que los hombres se suicidan para huír de eso?

Lo más opresivo y despiadado de la esclavitud son los suicidios que serán mas abundantes entre las clases esclavizadas de la sociedad. ¿Por qué se piensa que, en tiempos pre-guerra civil, los esclavos eran mantenidos en los agujeros de los buques y no se les permitía estar en las cubiertas? Fácil, par sostener la hermosa carga al comerciante a través de obra esclava sin la oportunidad de saltar al océano. Como ha dicho Winston Churchill en la Segunda Guerra Mundial, “es preferible morir que vivir como esclavos”.

En una situación de divorcio hoy en dia, un hombre puede ser un buen hombre, y querer mucho a sus hijos, pero si su mujer decide divorciarse de el, no hay nada que hacer, tiene muchas posibilidades de no ver apenas a sus hijos, tener que pagar además una pensión que le dejará sin posibilidades de vivir y rehacer su vida, y renunciar a la casa que fue su hogar.

Los hombres divorciados que se suicidan no son sino los nuevos esclavos que saltan del barco ante el horizonte de una vida triste y sin sentido. La mayoría de los matrimonios acaban en divorcio – más del 60%. El 66% de ellos son iniciados por la mujer. Los tribunales solo dan la custodia al hombre en cerca del 3% de la ocasiones – las posibilidades son de 40 a 1 contra el hombre para ganar la custodia. Las mujeres acostumbran a entorpecer los derechos de visita del ex marido. 75% de los hombres se quejan de esto. Añadir la pérdida de todos los bienes conyugales y la vivienda es un factor clave pues son cosas por la que hombre había trabajado. Se les pide la pensión alimenticia y manutención de los hijos, a la vez que no se les permite ser padres de sus propios hijos.

Y si el hombre tiene la mala suerte de perder su trabajo, o transformarse en “subempleado”, entonces el sistema legal hace el resto.

Como se ve los divorciados tienen buenas causas para arrojarse desde las cubiertas. Después de haber perdido a sus esposas, sus hijos, sus bienes y, por último, su aptitud para ganarse la vida, y ser relegados a la pobreza, los hombres divorciados se matan en proporciones récord – más de 15.000 hombres por año, muertos por el divorcio.

Gracias a que la sociedad de la cual formamos parte poderosamente define la masculinidad como la aptitud para trabajar y sostener a la familia, los hombres desempleados comúnmente se ven como fracasados y como una carga para sus familias.

Discriminación efectiva machista

Desde la visión masculinista del trato igual se critican las prácticas culturales y/o políticas sociales de discriminación efectiva hacia la mujer, entendiéndose esto como una manera de machismo paternalista sobreprotector que va contra la emancipación real de las mujeres. Se demostró científicamente que un trato realmente igual, sin prejuicio sexista alguno, es percibido todavía por la sociedad de hoy, y las propias mujeres feministas, como misógino y hasta machista, por no conceder algunos tratos de favor y permisos muy arraigados en el inconsciente colectivo, fruto de una visión machista de la mujer como no adulto o poco responsable.

Empleo

El masculinista Warren Farrell ha argumentado que los hombres se ven orientados comúnmente a trabajos con más exigencia física y alta peligrosidad de una forma injustificadamente desproporcionada. Y por alguna razón que el feminismo ni explica ni reconoce, las mujeres no quieren esos trabajos.

Un segmento de los masculinistas se ha abocado a investigar o denunciar las causas por las que la violencia contra los varones se considera un tabú, es ignorada, minimizada y hasta ridiculizada. Un caso de muestra de esto último fue la disputa de la campaña «Los niños son estúpidos, ¡arrójales piedras!» que fue rechazada por el activista Glenn Sacks y por algunas agrupaciones como la National Coalition of Free Men y Southern Poverty Law Center.

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